Природа
17.12.2019
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В Понтеведре запретили брать питомцев собачьего приюта в Новый год

Один из приютов в Понтеведре запретил брать собак в праздники в качестве подарков. По статистике, 40% таких животных потом возвращаются обратно в приюты. Большая статья об этом в испанском издании lavozdegalicia.es называется «Собаки — не игрушки».

В ней говорится, что Ассоциация защитников животных выступилва со специальным обращением в преддверии Нового года. Это время, когда многие дарят своим друзьям и близким щенков. «Завести домашнее животное — значит взять на себя огромную ответственность», — напомнили зоозащитники — но далеко не все к этому готовы.

Los perros no son juguetes
División de opiniones entre las protectoras sobre las adopciones en esta época del año; algunas las limitan, como Os Palleiros, y otras las incentivan, como Progape
Os Palleiros lo ha definido de modo impecable: «los perros no son juguetes; no son solo un regalo sino una responsabilidad». De modo que un año más, y ya van unos cuantos, la protectora de animales de Pontevedra mantiene la decisión de no dar cachorros en adopción en estas fechas festivas para evitar el efecto rebote, una mala experiencia que viene aprendida de navidades anteriores.La norma que aplica la protectora de la ciudad del Lérez no es exclusiva. En otras ciudades de Galicia, como Lugo, se imita. Pero también existe el punto de vista diferente. La protectora de Ourense alienta las adopciones de perros en estas fiestas, aprovechando el espíritu navideño aunque exige una entrevista previa para valorar a los interesados y su capacidad para acoger al animal. Entiende Progape -la protectora de la ciudad de As Burgas- que estas son unas fechas tan propicias como otras, si bien con la exigencia de que se adopte con responsabilidad. Pontevedra, en cabezaHay otros parecidos, con matices. Son los casos de protectoras que llevan perreras más pequeñas que necesitan hacer hueco ante la permanente llegada de nuevos animales abandonados aún a costa de sortear numerosas dificultades económicas y de personal. Es el ejemplo actualísimo de Fogarcan, la asociación que lleva la perrera de Poio que ha salvado unmacht ballgracias a 7.000 firmas de apoyo que hicieron que el Concello que preside Luciano Sobral decidiese aumentar la subvención a 20.000 euros en 2020 para evitar su cierre.Posiblemente sean más entendibles las reservas de Os Palleiros como la mayor tolerancia de otras protectoras si completamos la ecuación con otros datos muy significativos.
Resulta que Pontevedra y Lugo son las dos urbes -entre las siete grandes ciudades de Galicia- con más perros en términos proporcionales. En Pontevedra, 150 canes por cada millar de habitantes. Y un segundo dato esclarecedor: cada vez son más los perros con chip. Hay 470.000 canes registrados en el censo oficial gallego (Regiac). Lo que nos indica que hay una corriente cada vez más mayoritaria de estatuir al perro en el hogar familiar. De ese total gallego, Pontevedra está a la cabeza como la ciudad cuyas familias tenemos a nuestros perros reconocidos con microchip y, por tanto, más consolidados como un miembro más. En la ciudad del Lérez, más 12.300 canes. Champions y regionalPodríamos considerar el asunto también de esta otra manera: hay ciudades que juegan la Champions League en cuanto al respeto y cuidado a los perros mientras en otros concellos sobreviven en regional preferente. Lo mismo se podría de decir en cuanto a instalaciones, obtención de recursos propios y, sobre todo, subvenciones municipales. En general, todas las perreras y las protectoras que las cuidan tienen dificultades y deben hacer muchos números para cubrir gastos. Normalmente son deficitarias. La única excepción a esta regla es la perrera de la Diputación, Caan -Centro de Acollida e Adopción de Animais- ubicada en A Armenteira desde 2013, que da servicio a 48 concellos adheridos en los que ha recogido y trasladado más de 10.000 animales en estos siete años. Pero pese a haber contado con un presupuesto de 620.000 euros en 2019, que pagan la gestión de la instalación a la empresa pública Tragsatec, la perrera provincial también tiene necesidad de aligerar población canina. Hasta la propia presidenta Carmela Silva se ha implicado personalmente en una campaña de estimulación de las adopciones que está teniendo un éxito inmediato, como acreditan las nuevas familias de Bertín, Muñeca y Bonni algunos de los perros que han logrado dejar Caan. Agosto y diciembreHay un dato contundente que resume la prevención a las adopciones en vísperas de las navidades: cada año, 4 de cada 10 perros que llegan a los hogares como regalo de Papá Noel o Reyes Magos, normalmente para los más pequeños, terminan siendo abandonados apenas unas semanas o meses después, cuando llega el verano.Los estudios que corroboran esos porcentajes de adopciones fallidas y abandono de animales, cuando pormenorizan en las causas, señalan un amplio elenco: desde camadas indeseadas, problemas de conducta del animal, factores económicos, pérdida de interés por el perro y fin de la temporada de caza. Lamentablemente, los dos últimos citados son de los más habituales en Pontevedra y concellos aledaños. En Poio, particularmente en la ruta de A Excusa y Monte Castrove, cuando concluye la temporada cinegética se cuentan por decenas los perros, palleiros y mestizos, que quedan abandonados a su suerte. Los más afortunados encuentran cobijo entre vecinos cercanos o llegan a las perreras próximas. Otros se asilvestran en los montes o acaban devorados por los depredadores. A pesar de que cada vez más familias tienen perros como una unidad más del grupo, persiste aún un severo problema de falta de conciencia tanto en el medio rural como en el urbano. Si alguien espera que eso se pueda corregir con el código penal, estamos apañados por que la normativa es poco dura. Resulta descarnado, pero a quienes maltratan animales, los matan de hambre o son capaces de tirar en una bolsa una camada de nueve recién nacidos, les compensa el riesgo de una sanción -apenas 300 euros en el caso de los cachorros- como consecuencia de abandonar a un ser vivo que siente y padece.